Sábados de Gloria..? ( I )
Los sábados me levanto a las 8 de la mañana y, más o menos, a las 9,30 salgo de mi casa en dirección a la academia. A las 10,30 imparto clase de “Comercio Internacional”. Desde donde vivo hasta la estación de tren de mi barrio se llega en quince minutos a pie y, la rutina visual, generalmente es la misma.
En el camino, me encuentro siempre a los mismos personajes, a los que he bautizado con diversos nombres. Una viejita, “la sacalenguas”, con su lengua fuera, azuzando o acezando, como un perrillo. Un viejito con gorra de beisbol y grandes auriculares, en su bicicleta, al que llamo “Ojichan DJ”. Otro vejete en bicicleta que lleva a su mujer de paseo, invalida, delante de el, en lo que creo que es un esfuerzo sobrehumano, al que llamo “doscojones”. El japo mas humanitario que he visto. No quiero pensar el día en que ambos vayan al suelo. Lo pienso cada vez que lo veo.
También a dos peluqueras, treintañeras, perfectamente arregladas, cuestión de imagen, caminando juntas por la acera contraria. Preciosas. Habría que verlas recién levantadas, sin pinturas varias. Siempre me miran. No sé si se quedan con ganas de cortarme el pelo o afeitarme la “perilla” o que las atize un “polvete” por su sitio, como esta “mandao” y es de obligación. Las miro y, como siempre, lo único que hemos tenido ha sido una mirada cómplice. Y al cabrón de mi casero, que regresa de dormir plácidamente con su amante. Saludo de rigor. “Ohaiyo gozaimashu” ( Buenos dias ).
En el tren, viajo en el primer vagón. Y me doy cuenta que cada sábado es lo mismo. Lleno de madres, cuarentonas, que sacan de paseo a sus hijos gratuitamente, a costa de los demás. Sus maridos a su rollo, es decir, beisbol, pesca, tenis etc… Los niños, que no pagan billete y, además ocupan todos los asientos, son ruidosos. Nos molestan a todos los que pagamos, correteando de acá para allá. Las madres a su “bola”, al chismorreo semanal, pero nunca aparece nadie de la empresa para afear su conducta, ni a las madres ni a los hijos. En cualquier país civilizado las madres cogen a sus hijos sobre sus piernas, para que no ocupen asientos, ya que viajan gratis, pero aquí, no.... Aquí, vale todo.
Y también, los jubilados, que tienen asientos reservados en el vagón, de color rojo nunca se sientan en ellos. Todos los asientos azules ocupados por niños o por jubilados de excursion. Los rojos libres. Y los demás a jodernos. A cualquiera que le preguntas que porqué no se sientan en ellos te dice lo mismo: ii Es que todavia se sienten utiles !!... Joder… pues que no les reserven asientos. Para todos café. Cuando estan todos los asientos azules ocupados, bien que reclaman que se les dejen libre los rojos… Esto es un puto caos.
oxot — 22-06-2006 13:03:02
lukre — 22-06-2006 14:20:59
x — 24-06-2006 09:26:29
Kotinussa — 24-06-2006 21:37:02